Paisanos y seguidores

14 de noviembre de 2008

uvas, pan y queso, sabe a beso.


De chica, una cosa que a mi me llamaba la atención, era medirme y las otras niñas me decian:”
ponte derecha”, pues yo me empinaba. Pero despues no me acordaba y me llevaba cada disgusto porque creia que no crecia y me decía preocupada: “pero si no crezco”.
Pues yo solo queria crecer para llegar a la chimenea, que era donde mi madre guardaba la miel. Pero un día, no se como paso, que mi madre tenia la lata de la miel de caña, de esa negra, abierta y como he dicho, he sido tragona con narices, pues ese día, me monte en la mesa camilla, me comi la miel y despues no podia de bajar: Estaba atrapada con la miel encima de la mesa.

Que paliza me dieron, desde entonces no me medi mas.

En Lapeza las naranja se compraban por cientos, lo mismo que los pimientos, pero las uvas las traian de fuera, en cajas grades de madera que tenian mas de veite quilos. Pero no habia dinero para comprar y habia que desgranar el maiz, para que te lo cambiaran por uvas, sino pues solo mirar las cajas en la plaza del pueblo.

Estando yo embarazada de mi niño, el de Lapeza, compremos dos cajas de uvas y las colguemos en el techo. Casi todo el embarazo lo pase comiendo uvas y por eso sera que a mi niño le gusta tanto el vino y el cante.

Contaba la aguela que uvas, pan y queso, sabe a beso.
Asi que las probais que estan muy guenas.

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