Paisanos y seguidores

30 de julio de 2014

Casa de la Mariana Pineda de Granada



Una  de las nobles  y bellas fachadas  de la carrera del Darro , la calle de más carácter  entre las que  se conservan de la ciudad antigua. En tiempos musulmanes , la calle no había  existido como tal limitándose a una  simple muralla que contorneaba la vertiente arenosa  de río. Lo cristianos explanaron el lugar escribe Mariano Antequera –y, construyeron  en él iglesias, conventos  y mansiones  señoriales, de lo que algo ha llegado hasta  nosotros.
por  ejemplo, la noble casona  de la Fotografía .Con fachada del siglo XVI, restaurada  posteriormente , en piedra  de Sierra  Elvira, manierista, con  pilastras  laterales  toscanas , arco de medio  punto con  un frontón  partido  en dos volutas  que abrazan la reja  de la ventana central y culminan en pirámides .De hierros embellecidos  para las casas granadinas,  tenemos  delante  notables  ejemplos  en las buenas rejas  de estilo plateresco de la finca. El alero posee. modillones  cerámicos . En la fachada  de ladrillo visto  ponen una  nota  singular  las zonas  cubiertas  de esgrafiado al  estuco. En el patio de esta casa  de la Carrera  del Darro existe  uno de los mejores  pilares  granadinos , con  riquísima composición, trazado  y muy  buenos elementos  escultóricos  de la escuela  de Diego de Siloé, que  algunos incluso atribuyen al propio gran acquitecto de nuestra  Catedral. Como  todas las viejas  casas , ésta tiene su historia  y su anécdota. Porque  en ella  nación y vivió su juventud Mariana Pineda El día  primero  de septiembre  de 1804 vendrían al mundo entre  estos  muros  la que sería  musa eterna  de la  lucha por la libertad  en nuestro país . Era hija  de doña María  de los Dolores  Muñoz y bueno y de don Mariano de Pineda y Ramirez, alto oficial de la Mariana Real en situación de retirado y entroncado con noble familia. Al día  siguiente , la recién nacida  sería  bautizada en la proxima iglesia  de Santa Ana. Ofició la ceremonia  el Muy Rvdo. Fraiy Juan  María Hinojosa , lector de Teología  y Calificador de Santo  Oficio, del Convento de San Francisco , Casa  grande  de esta ciudad , anota Antonia  Rodrigo en su  biografía .El  destino tenía  reservado  a este  religioso otro papel muy  distinto en la vida  de aquella niña . Veintisiete  años  después  le proporcionaría  últimos auxilios  espirituales  la víspera de su ejecución.. La Carrera  del Darro, a comienzos  del siglo XIX, era  un lugar  de bastante  movimiento ciudadano a determinadas horas  Allí residían desde  mucho tiempo antes  buen número  de las familias  de más alta posición, nobles, altos cargos públicos , la clase  superior , en difinitiva , de una  ciudad  que abordaba  el siglo XIX tan  padecida  de penurias y  epidemias , que había  disminuido sensiblemente  su población en pocos  años .En  aquella  Granada  y en esta  casa  nacía  Mariana Pineda, cuya vida  y sacrificio se convertiría  en símbolo, teatro y canción popular

29 de julio de 2014

Granada antes de los coches



En la interesante  exposición Granada  a través   de  fotografía  1850- 1978, celebrada  en nuestra ciudad , en octubre  de ese segundo año en el Colegio  de Arquitectos , se exhibió  este histórico  cliché  de la calle  Reyes  Católicos  antes  de monumentalizar  su entrada  desde  Puerta  ,Real , con un ambiente  decimonónico y provinciano .
Un   agradable  nostalgia  nos invade  al asomarnos a este  escenarío  que creemos  que aún  podemos  tocar  de nosotros , pero  que se  hundido  y perdido  para siempre , sin ser absolutamente necesario , que es lo más lamentable, Porque  hubieran sido  compatibles la mayoría  de las  novedades  del progreso  con  las peculiaridades  del caserío  de una ciudad   con legítima  fama  de distinta a todas  las demás .
Así  era el centro  más centro  de la ciudad  hace  más  o menos   cien años .Apreciemos  los detalles  del abigarrado conjunto de fachadas  los clásicos  toldos  volcados  sobre  las aceras  , el rico trabajo  del armazón  que, en la  finca  de la izquierda , espera también  sus barbería   en  el primer  piso  a la derecha , un billar  en la misma  planta  del edificio esquina  a Mesones  Natural mente , la calle  era toda  para el peatón .Tres carruajes , de caballos  desde luego , se divisan  en toda  la fotografía . Coches  particulares  o de alquiler .En medio  de la calzada  un burro con sus  espuertas ; otro , aparcado  por su  dueño  junto a la cera de la  derecha del lector. El vestuario  de la época  en una  riquísima  variedad ; mujeres  con falda largas  , delantales  blancos  impolutos  y pañuelos  a la cabeza ; hombre  tocandos con sombrero  de ala ancha  o de los llamados  bombines , luciendo  sus airosas  capas , redondean  el sabor , la gracia  y el colorido  de la  estampa , cuyo  mayor  atractivo  precisamente  está  en su luz  provinciana .A tenor  de estas  fotografías , saboreamos el ritmo quedo  y sereno  de la vida  de aquella Granada .El tiempo  tenía  otra  medida  en aquel mundo  sin prisas  y con transiciones  casi  insensibles.
Ahora  que  tenemos  llenas  todas la horas  y todos los minutos , ahora  los acontecimientos  y nos  arrastra  la vida  con su  vértigo alucinante, instantáneas como ésta  tan sosegadas , pueden  mover a reflexión. Entre  el humo , el hormigón , el estruendo , el asfalto y la velocidad  de hoy , vemos  cómo  era  la Granada  de ayer , cuando  las casa  eran  eran casas – escribiría  Eugenio Montes –, con número  y vecinos  con evidencia  y límites , humanidad  y padrón, historia  y topografía , medida y emoción. 

28 de julio de 2014

Pa calor el fresquito de Sierra Nevada



Hoy día en que cómodos accesos, hoteles de diversa categoría, edificios de apartamentos  y una amplia  dotación de medios mecánicos, convierten nuestra Sierra  Nevada  en un lugar  de importancia  turística  y deportiva incuestionables , resulta cuando menos curioso recordad- porque  no ha pasado  demasiado tiempo – la época  en que  este bellísimo  paraje  era poco menos  que absolutamente desconocido. La ausencia  de vías  fáciles  de comunicación  contribuía  a preservar  la virginidad  de este mazizo de montañas , impresionante  y soberbio en su casi continua soledad. Eran  los tiempos  que subir  a disfrutar de tan  insólito escenario  abundante en lagunas  y glaciares, en rientes  y sonoros  manantiales , así como en picachos, simas  y escarpaduras  increíbles  estaba  sólo  al alcance de los de verdad intrépidos. Era necesario  un fervor  montañero  a toda prueba – escribía entonces Moreno Casado-, capaza  de despreciar  todo  género  de riesgos  e incomodidades , para  aventurarse por angostos  senderos  y atajos  de cabras , hasta alcanzar la región de las nieves  perpetuas. Por todo esto , tiene  especial mérito que el Duque  de San Pedro  de Galatino  anticipándose en muchísimos años  al auge de visitantes  que nuestra  Estación  Invernal  vive ahora –, decidiera  construir el que sería  primer  hotel de Sierra Nevada , cuando  ésta  a causa de lo precario  de sus comunicaciones puede decirse  que no existía para la generalidad de la gentes. Es obvio ,que  el ilustre  personaje, tan bien estudiado por su biógrafo Antonio  Coccal López, fue  un hombre  con una gran intuición de las enormes posibilidades  que Granada  ofrecía  para el turismo; por  eso creyó y  estaba convencido   de que sería  un excelente negocio el tranvía   a la Sierra y un hotel en ella.Del célebre  y recordado tranvía  nos hemos  ocupado ya con anterioridad. Las dos Fotografías  que ilustra esta página  nos permiten concer  hoy una vista panorámica  del hotel y el edificio de su capilla .Por cierto que el hotel se anunciaba como Sucursal del Alhambra  Palace,tamén  proyectado  y  construido por el Duque .En la revista  Reflejos , se podía  leer esta publicidad  del recién  inagurado  Hotel Sierra Nevada ; El mejor  y de más admirable,situación topográfica  de Granada  y único en su clase. A una altura de 1.5oo metros .De primer  orden .Abierto todo el año .Tranvía  eléctrico de Granada  a Sierra Nevada.
Un paisaje  de extraordinaria  belleza   había  sido , el elegido para el nuevo hotel , que pronto sería  conocido  popularmente  como el Hotel  del Duque  Materialmente  asentado  entre un frondoso arbolado de chopos ,  castaños , encinas  y robles .En su recinto  abundaban los paseos  y glorietas.Luego,andando los años , el edificio fue donado por su  dueño al Arzobispado con destino a Seminario .Las dos  añejas  postales  nos ofrecen la antigua visión del pintoresco y bello hospedaje , cuando  la grandiosidad salvaje del agreste escenario  natural empezaba a ser  accesible a la curiosidad de las gentes .

La Peza y sus leyendas

La Peza y sus leyendas
La Peza y sus gentes