Paisanos y seguidores

14 de abril de 2011

La marrana mae de La Peza





Havía una vez un pueblo donde todos eran muy trabajadores, todos, en el campo unos, con el ganado otros, en los campos y otros en la artesanias

Pero como antes no havía tantos cementos, pues las casa solo las hacían de tierra, era una tierra muy buena porque duraban toda la vida, yo creo que era buenas pues las personas que no tenían bestias ni serones para ir por la tierra, estas hacia una choza y allí vivian, pues la gente era feliz a su manera, porque la verdad en la naturaleza era pura y todo lo que sembraba estaba muy sano y hasta las personas. Se vivia solo con lo que se criaba en los campos.

Bien pues yo recuerdo que nadie se ponia malo, pues os cuento:
Nosotros, nuestra casa tenia mas años que las peña de la Mula de La Peza, pues la verdad, que no teníamos ni dinero ni para la cerradura , pero esto no era importante porque la cerradura era un palo que hacia como si fuera un cerrojo y la verdad que ni los ladrones entraban.
Yo creo que no havía ladrones, es decir todos estabamos pelados.

Bien pues como he dicho en casa teniamos una marrana de cría y esta criaba cada tres meses, pues cuando criaba pues havía que cuidar muy bien de los marranillos porque como he dicho antes, ya tenían amo.
Es decir, como se pedía fiado, pues para pagar, me recuerdo que venian a casa y decía: “este marranillo es mío” otra decía: “ este es mío”, porque ellas querían el mas espabilado
Y la verdad que como, a vecés como a los niños el que estaba mal de ver, pues cogías una botella y una tetina y así se criaba el marranillo o el chotillo, lo que fuera, la cosa era que era nuestra nomina.
Pues el lio estaba cuando la marrana mae pisaba un marranillo en la noche y lo mataba. Entonces alguien se quedaba sin cobrar ese año.
Pues uno de los marranillos,
En la casa no teníamos suelo, porque las losetas se levantaban y dice mi madre:"este marranillo es para los ladrillos de la cocina".
Pues havía unos hermanos que trabajaban en los tejares de las albuñuelas de Fardes y mi madre les dice:"mira tu me traes las losetas y cambio os doy el marranillo" y así se hizo, pues las losetas las trajeron los chicos.

Pero ahora viene lo mas gracioso, que no teníamos dinero para el albañil, pues mi madre que Dios la tenga en sus brazos, no lo peso dos veces. Ella era muy trabajadora, pues dice:"estas losetas las pongo yo".
Pues como la cocina estaba junto a la calle, todo el que pasa la véia y decía: "¿ que haces de albañil ?"
Pues la verdad, que ahora me da risa , toda las gente que pasaba, es decir los paisanos daban su opinión, decían:" esta esta mas levantada que la otra ", "Aquella recortala un poca mas..."
La cosa fue que las losetas, todas quedaron pegadas y la verdad que ya podíamos presumir de que la cocina estaba nueva, solo con eso éramos felices.

Y ahora tanto candado y tantas cosas y a vecés hasta se pierden, porque no sabes donde pones las cosas.
Pues es bonito recordar, porque la verdad solo se vive una vez y lo vivido queda en el recuerdo, esto yo lo recuerdo con cariño , y la verdad con felicidad, porque éramos felices sin nada.
Pues para mi que era mas tragona que nadie, me acuerdo cuando traíamos el pan de esos grandes, coger un canto, es decir un esquina. Pues yo le hacia un hoyo al pan, y un chorreón de aceite y un terror de azúcar y decía mi madre: " hija parece que estas comiendo pasteles"
Pues es verdad, esto tenéis que probarlo. Eso si, con pan de LaPeza

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