Os cuento que mis padres trabajaban mucho los dos. Una noche mi padre estaba regando con Juanchacho en aguas blancas, pues este hombre estaba bien acomodado, pues tenia gente trabajando para el. Mi padre estaba esa noche regando con la luna, que se abria la parada, se echaba el agua y ella misma se repartia entre las hazas.
Mi madre le remendo la camisa a mi padre, que como os decia, antes habia muy pocas telas. Pues habia remiendos por todos los sitios y de todos los colores por Lapeza, asi que mi pobre padre tenia la camisa remendada de dos colores pues bien, si mi padre se ponia de un lado, con la luna parecia blanco y si se ponia del otro lado pues, cambiaba de color la camisa y parecia negra.
El dueño iba asustado porque era cuando estaban los hombres de la sierra, pues le dijo a mi padre: "vaya susto que me dieron anoche, pues yo iba a acompañarte en el riego y me asustaron tanto que todavia tengo miedo" y mi padre le decia: "Pues cuentame que te paso que no viniste ayer", y Juanchacho decia: "pues que te veia con la camisa blanca y cuando daba dos pasos ya no estabas y estaba otro con una camisa negra y no blanca, asi que me volvi al pueblo" y mi padre decia: " pues no se, yo estaba alli solo y no vi a nadie mas"

Cuando Juanchacho vio que los remiendos de la camisa de mi padre eran de dos colores, empezaron a reirse.
Asi que todo era casi igual, pues mi padre gracias a Dios siempre lo libro el señor, nunca lo vide malo siempre trabajando. Eramos felices con lo que teniamos, solo trabajar.
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