Ahora digo que buenos pies tenia yo entonces, pues habia que ir detras del arado, pues con la reja del arado se enterraba la semilla y se hacia un buen zurco pues yo los pies como de goma, pues asi estabamos muchas horas. Depues descansabamos para comer o para echar un cigarro, como se llamaba un descaso de unos minutos. Cuando se terminaba y pasabas por algunas fuentes, bebias agua, te lavabas la cara y cualquiera decia que venias de trabajar. Gracias a Dios teniamos la salud de hierro
La Peza, historias, cuentos y leyendas de Lapeza, contadas por Maria, Reina de Los mares, una niña nacida en La Peza en 1945 entre coplas, refranes y canciones populares andaluzas de Granada
Paisanos y seguidores
21 de abril de 2008
arando con los mulos en Lapeza
Ya un poquito mayor, estabamos sembrando, arando con los mulos, no recuerdo si era lentejas o garbanzos, pues se ponian la simiente en una esquina donde la merienda. Pues empezemos a sembrar y yo empece sin miseria, echandolo al surco, pues mi padre se dio cuenta y me dice: “ que va el saco medio y hay que tener para toda la haza”, pues yo lo echaba a puñados.
Ahora digo que buenos pies tenia yo entonces, pues habia que ir detras del arado, pues con la reja del arado se enterraba la semilla y se hacia un buen zurco pues yo los pies como de goma, pues asi estabamos muchas horas. Depues descansabamos para comer o para echar un cigarro, como se llamaba un descaso de unos minutos. Cuando se terminaba y pasabas por algunas fuentes, bebias agua, te lavabas la cara y cualquiera decia que venias de trabajar. Gracias a Dios teniamos la salud de hierro
Ahora digo que buenos pies tenia yo entonces, pues habia que ir detras del arado, pues con la reja del arado se enterraba la semilla y se hacia un buen zurco pues yo los pies como de goma, pues asi estabamos muchas horas. Depues descansabamos para comer o para echar un cigarro, como se llamaba un descaso de unos minutos. Cuando se terminaba y pasabas por algunas fuentes, bebias agua, te lavabas la cara y cualquiera decia que venias de trabajar. Gracias a Dios teniamos la salud de hierro
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