Mi madre cuenta que se lo puso. Pues dice, que cuando entró en calor, no veas, parecia que tenia el mal de Sambito, pues no se podia estar quieta.
Pues no sabeis que era.
Estaba toda llena de piejos. Y dijo: " para que le habre pedido el vestido, mejor podia haber venido en cueros ". Pues imaginaros hasta la vuelta a Lapeza cuantos picores.
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