
Contaba la aguela la leyenda que en La Peza, en el Lantisque, donde desde hace muchos años conviven los olivos y los almendros, sucedió algo. Algo que no ha pasado nunca en ningún otro lugar del mundo. Un olivo se enamoró de una almendro .
- No podemos juntarnos porque somos especies diferentes - decía la almendro.
- No podéis juntaros, sois de especies diferentes - decían los demas arboles y animales, pero a ellos esa diferencia no les importó.
- No podemos juntarnos porque somos especies diferentes - decía la almendro.
- No podéis juntaros, sois de especies diferentes - decían los demas arboles y animales, pero a ellos esa diferencia no les importó.
El olivo era un olivo guapo, casi acebuche y poco a poco la conquistó. Un día, sin que nadie les viera, unieron sus raíces bajo la tierra bajo el arcoiris.
Y de esa unión bajo el arcoiris salieron los almendrolivos de La Peza, famosos en el mundo entero, porque de ellos salen las no menos famosas y curiosas olivo-almendras de La Peza.
Si quereis probarlas teneis que venir a La Peza
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