Paisanos y seguidores

24 de marzo de 2011



Os cuento cuando yo era chica, la verdad que no havía tantos anillo ni pulseras, en fin nada de nada, pero la verdad como yo asido siempre me aguatado cargármelo todo,
era feliz solo con ir por una cesta de cerezas y cogerlas, juntas y me ponía unos zarcillos y a veces un ramillete de lo que fuera,
era feliz cargándome algo pero la verdad que no havía ni pan, pan como haber para complementos ,
pero la mas feliz del mundo, pues no es molestia aparte pero yo crecí mona, me lavaba , la cara y me peinaba y como la canción:
”con la cara lavada
y recien peina
niña de mis amores
que guapa estas,
Eso es lo que yo creía, como la canción.
Bien, pues como he dicho antes estábamos mas felices que ahora con tantas cosas, pues es la verdad, antes nacía una niña y ni salcillos
solo havía una vecina en mi calle de La Peza que hacia los abujeros a las niñas y le ponían unos hilo atado a la oreja, y esta todas las mañanas, havía que con saliva moverlos, para que no quedarán pegados.
A vecés me parece que se le echaba sal junto a la saliva. Que asco, pero era lo que havía, bien pues la cosa, estaba mejorcilla y la verdad que lo primero que hice fue comprarme una pulsera y para que no se me perdiera, le puse un cadenilla de seguridad, pero, que susto me dio la desgracia de la pulsera , es decir la cadenita,
pues la verdad tengo yo cuatro nietas muy lindas y la verdad que como yo no havía tenido salcillos de chica, lo primero que hacia era regálarle unos, es decir que del sanatorio ya salían con ellos. Eso era mi primer regalo.
Bien pues no se, pero me parece que fue mi Lucia, casi se queda como el toro sin oreja se las lleva el torero, pues hoscamente como las hijas y las madres, siempre estamos liadas, pues me dice mi niña: “mami viste, a mi niña” ,
Y yo jamás creía que ser el tener una pulsera daba tantos quebraderos, pues pobre niña, no se como, pero esto me paso a mi, a mi niña y a mi nieta, pues estábamos vistiéndola y donde fue la cadenita de mi pulsera?.
Al pendiente de la niña. Allí enredada y la niña unos llantos que llegaban a sierra nevada y mi niña lo mismo. Pero yo como buena peceña y tranquila dije:”no pasa nada” pero la niña solo daba lamentos y imaginaros , que circustancias, pues mi mano junto a la oreja de la niña.
No se como se pudo desenredar la cadenita con el pendiente, la cosa que todo quedo en un gran susto y no paso nada a mi niña con su oreja.
Pues sabeis que hice cuando todo esto paso, tirar la pulsera, por el barcón. Así que mas vale no tener que tener mal.
Eso fue lo que me paso a mi. Así que cuando uno coja a un niño para lavarlo otra cosa las joyas a la basura, como ese refrán que dice el que no esta hecha a bragas, las costuras hacen yagas.

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