
Hasta la gallina alargó el cuello para contemplar el hallazgo de Pete. Era una especie de pelota esculpida en piedra. Una porción de la superficie estaba áspera, como si aquella bola hubiera sido arrancada de alguna parte. Bala tomó la bola en sus manos y le dio vueltas y más vueltas, examinándola con interés. Por fin anunció: Es un pendiente del dios de la lluvia. ¡ Canastos ! ¿ Qué quiere usted decir? Pacientemente, Balam explicó que aquella bola había constituido un adorno esculpido en el ídolo de la piedra.
1 comentario:
precioso maria un beso
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