Paisanos y seguidores

19 de abril de 2012

pantalones de botones y ojales ,




cuando yo era chica, la verdad que no había tantos pantalones como hoy hay, pues recuerdo que solo se tenia los puestos y poco más
pues recuerdo que los pantalones no eran de cremalleras, solo de botones y ojales , y cuando se le arancaba algun botón, estos estaba con la ventana abierta, pues como he dicho solo se tenía unos de pana, que estos duraban todo el año.
Con el tiempo tenían que ponerle remiendos, por muchas partes de los pantalones, la verdad que todas no sabíamos remendar y a veces tenias que las mujeres mayores te enseñaran

lo mismo que con los ojales a vecés parecía un cero redondo de lo mál que este estaba hecho, pues si te se perdía un botón, este no lo dejabas perdió, porque la verdad si era un hombre que era el que llevaba pantalones este tenía que ponerse una soja atada como si fuera una correa hasta que llegara a casa para que la mujer le cosiera el botón.

Era de pena pero es verdad, pues la mujer siempre tenía una abuja en la solapa del vestido liada con un hilo y era cuando venia el marido, se se sentaba y la mujer le cosía el botón así que esto es verdad porque yo lo he visto

bien antes había unos calzones de pana , muy tiesos , la verdad que cuando lo lavaban parecía que estos se ponían de pie, bien y las mujeres todo el día cosiendo y poniendo remiendos ,

en la sabanas recuerdo que decían este cuando remendaban las sabanas decían la pieza es grande y y sino zuzir que eso era con los calcetines , que pena , pero es verdad,

bien pues cuando hacías los ojales bien porque cogías un trozo de trapo y te enseñabas y cuando apredías te decían:" ya te puedes casar".

pues recuerdo una canción que decía asi:

Allá en el "Rancho Grande"
allá donde vivía,
había una rancherita
que alegre me decía,
que alegre me decía:

Te voy a hacer unos calzones
como los usa el ranchero,
te los empiezo de lana,
te los acabo de cuero.

Te voy a hacer una camisa
como la que usa el ranchero,
con el cuello hasta la espalda
y las mangas hasta el suelo.

El gusto de las rancheras
es usar su buen calzado
y ponérselo el domingo
cuando bajan al poblado.

Nunca te fíes de promesas
ni mucho menos de amores,
que si te dan calabazas
verás lo que son ardores.

El gusto de las rancheras
es tener su buen caballo,
apretarle bien la silla
y correrlo por el llano.

Pon muy atento el oído
cuando rechine la puerta,
hay muertos que no hacen ruido
y son muy gordas sus penas

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