Paisanos y seguidores

30 de abril de 2012

Mil soles espléndidos


Mil soles espléndidos
Mariam tenía cinco años la primera ver que oyó a palabra agami. Fue un jueves. Tenía que ser un jueves, porque Maríam recordaba que había estado nerviosa y preocupada ese día, como sólo le ocurría los jueves, cuando Yalil la visitaba en la casa. Para pasar el rato hasta que por fin llegara el momento de verlo cruzando el claro de hierbas que le llegaba hasta la rodilla y agitando la mano, Maríam se había encaramado a una silla y había bajado el juego de té chino de su madre.

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