Paisanos y seguidores

19 de marzo de 2009

El secano en el campillo de Lapeza


Os cuento, como he dicho mi padre ha trabajado, mucho pues yo me acuerdo que cuando era chica, era el tiempo que se molia las aceitunas, pues yo le llevaba el desayuno a a mi padre la almazara.
A mi me daba alegria, porque mi padre que trabajaba moliendo las aceitunas, pues hacian unas picapostes con aceite, que estaban guenos y que guenos dientes y yo estaba tan contenta comiendo mis picatostes.

Mi padre siempre estaba trabajando, pues cuando ya fuimos mayores, tambien ivamos a trabajar, pues siempre trabajando en el campo o en la almazara y a veces venia el dueño que vivia en Granada. A el le gustaba estar con los trabajadores, pues estaba mayor y yo me acuerdo que el contaba de sus hijos que estudiaban en Granada.
Bueno pues con nosotros este señorito se porto bien, pues nos vendio un secano en el campillo, echandole peonadas que costo seis mil pesetas. Pues despues de un tiempo fuimos a Granada a hacer las escrituras, pues este señor se quedo ciego.
Pues fue muy especial cuando yo le pregunte:”¿como esta usted?".y despues yo le pregunte:” don Antonio, ¿usted sabe quien soy?."
Y el dijo: “Tu eres la niña de Diegoliche”. 

A mi medio alegria de que despues de tantos años y sin vista me conociera solo por el habla. A mi padre lo apreciaba porque mi padre era muy buena persona

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