Paisanos y seguidores

21 de agosto de 2010

Nica del horno de La Peza


Os cuento cuando yo era joven y se hacia el pan en la casa, pues era muy hermoso el pan tan bueno. Yo creo que aunque estuviera duro, estaba bueno y no se tiraba. A mi todavía me duele el alma cuando veo tirado pan en el suelo
Antes, la verdad que estaba bueno y a veces duro, pero nada de tírarlo, porque servia para las sopas, por la mañana con el cazo lleno de leche, no había galletas y este sabía a gloria por medio día para gazpacho y este lo mismo, parecía horchata con el gazpacho y por la noche con las sopas hervidas, que era como las llamábamos en La Peza, sopas de ajo.
La cosa es que a mi casa cuando se caía el pan se cogía del suelo y se le daban un beso. Yo lo sigo haciendo. le tengo mucho respeto al pan

Bien como he dicho el pan de La Peza tiene nombre, es decir esta muy bueno. Yo creo que es el agua que tenemos en nuestro pueblo. Bien pues yo me acuerdo como se amasada antes, pues se juntaban unas cuantas vecinas y estas a amasaban en su casa, pues venia el hornero, que havía varios, porque en La Peza vivía muchas personas antes de emigrar. Bien, pues venia el hornero y a cada vecina le avisaba: “que pongas el agua”. Esto era que prepararas la masa.
Pues se ponía una olla de agua en la lumbre y esta, cuando estaba templada, pues se ponía en una artesa de madera y se ponía la harina, que era como media fanega, pues esto era como veintidós quilos.
Bien pues se ponía en la artesa y se hacia como una balsa y en medio se tenia como una ollita pequeña que era la levadura y se le echaba la sal y entoces se cogía la olla de agua templada y se desliaba bien la levadura, con las manos bien lavada y un pañuelo en la cabeza y un buen delantal
Pues ya la balsa que se había echo con la harina se desbarataba y se iba haciendo la masa. Pues esto tenia trabajo hasta que la masa por fin estaba ya en condiciones.
Bien pues cuando ya estaba bien, pues se hacia como un o un buen pan en grande y se le hacia una cruz y se decía:” crécete masa como el niño Jesús creció su gracia, tárdate en venir como la virgen María tardo en parir”. Y entonces decía: “ en el nombre de padre, de hijo y de espíritus santo. Amen”.

Pues todas las vecinas tenían que estar amasando a la misma hora. Cuando acababan la masa se tapaba con un mantel y a esperar.
A las pocas horas venia el hornero y decia a las que habían amasado ese día, que saquen la masa
Pues yo recuerdo que la ágüela decía, que los niños y la masa en el verano tienen frio, pues entonces debajo de la artesa se ponía una lata con ascuas para que subiera la masa
Era hermoso, se ponía una tabla del pan en dos sillas y con mucho arte a hacer los panes. Pues los hacías redondos y después para conocerlos en el horno cada uno le ponía como una seña
Bien pues entonces venia el hornero otra vez y se llevaba la tabla del pan de todas las vecina que habían amasado este día. Este mientras preparaba el horno para que estuviera apunto.
Pues yo lo que mas me acuerdo es de las tortas de carda que me hacía mi ágüela. Estábamos esperando como pajarillos que saliera la torta del horno. Esta era un trozo de masa con azucar por encima . La cosa es que estaba de dulce.

Bien el hornero también tenia trabajo yo lo recuerdo que este tenia muchos hijos, todos muy trabajadores pues venga échale bolinas al horno, como cargas y después cuando ya estaba en su punto, lo barrían cono un rastrillo y unos trapos mojados y barrían el horno hasta que quedaban como una patena de limpio y entoces con el pan de todas las vecinas junto allí con una pala muy larga, empezaba por una tabla hasta que entraban todas
Bien yo recuerdo que calor pasaba, pues cuando terminaba, el horno tenia como una puerta pequeña de hierro y entonces lo tapaba hasta que se cocía
Despues abría el horno varias veces a ver si el pan subía o se quemaba y a veces había qué darle vueltas. Era trabajoso, bien lo mas hermoso es que cuando ya estaba el pan cocido este iba sacándolo del horno y con las tablas de cada vecina
Yo recuerdo con mucho cariño a Nica del horno, que junto a su marido, como salía el pan. Ella con un trapo le quitaba la ceniza del pan y a la tabla cada uno los suyos porque ya los habían señalados.
Era hermoso ver el pan que después en una tablas de madera, te los llevabas a casa. A veces no había dinero para pagarles, pues yo recuerdo que al hornero se le pagaban con un pan.
La cosa es que todos contentos y este pan se metía en la orza y enduraba unos diez días. Estaba muy guano y cuando salía del horno calentito, cogías un canto o hacias un hollo, le echabas aceite y un terror de azucar y era como comerte un trozo de turron en las fiestas de bueno que estaba.
Así que yo, esto lo recuerdo con mucha alegría y mucho cariño. Así que si probáis el pan de La Peza ya me diréis cosa buena. Yo creo que es el agua que tenemos y el amor con que hacemos las cosas en La Peza.

1 comentario:

Francisco Espada dijo...

¡Hola, María!

Salvo pequeños detalles, creí que hablabas de mi pueblo -Ojén (Málaga)- donde el procedimiento de fabricación del pan era casi un calco de lo que cuentas. En el caso de mi pueblo no creo que fuera el agua -tal vez tampoco el de La Peza-, sino la harina, el amasado artesanal, el horno y, fundamentalmente el calentamiento de éste con leña. El pago al hornero en especie se llamaba maquila, y era el procedimiento habitual.

Es posible que en La Peza se siga haciendo buen pan, en el mío está todo industrializado y sabe igual que el de cualquier ciudad.

Te felicito por inmortalizar tus vivencias y recuperarlas para la memoria de tu pueblo.

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