Paisanos y seguidores

16 de julio de 2010

Los mejores pimientos que había en Andalucia



Os cuento el domingo estuve en La Peza.

La verdad que medio tanta alegría, que como yo digo, solo nombrar su nombre ya me siento con mucha alegría, que como decía la ágüela: “
la tierra donde uno nace nunca servida y siempre se recuerda con mucha alegría e ilusión”.

Pues eso es verdad, pues como he dicho estuve en La Peza, pues me contaron que havían salido todas las fuentes que estaban secas, como la Encanta .
Pues yo me recuerdo que la encanta le daba regadío a todo cercado y Rapado. Era hermoso ver tanta agua. Bien pues en el cercado había una balsa, que esta se llenaba todas las tardes para regar toda la vega de Rapaos hasta Rambla Seca.

Era muy hermoso ver tantas hortalizas y papas y maizes, habichuelas de toda la sementera.
Era una cosa muy hermosa bien yo recuerdo ver la acequia que pasaba por los sifones que esta estaba rebosando de agua, era hermoso como ver tanto arbol verde.
Eso era el aire, que era puro y sano. Bien pues la verdad, que la fuente la Encanta era hermosa, pues desde su nacimiento hasta su recorrido era una bendición tanto regalo de manantial.

Bien pues imaginaros para hacer tanto recorrido, pues los campos de La Peza siempre daban gloria verlos de todo su hermosura, pues cuando se cogía la cebada se sembraban las papas tardías

yo recuerdo que en La Peza por la mañana se cogía una canasta o una cesta y llénala de plena naturaleza, en la hortaliza había de todo, como pimientos, tomates, pepinos calabacinos, melones, habichuelas, cebolletas y en medio de la hortaliza plantaban unas matas de Albahaca.
Esto dicen que se hacia para que a la hortaliza no le diera rabia, pues la verdad que esto era una cosa que la planta se secaba bien, pero para evitar esto cada vez que se iba, llenabas la cesta y te ponías unas matas que esto olía a gloria por la mañana
Pues te decían las vecinas,
como se conocen que vienes de la hortaliza

Bien pues esto era un ingreso que había, pues cuando se recogía pues había que ensártalos con guitas y colgarlos en las paredes de todas las viviendas, donde dieran mejor el sol.
Pues cuando se secaban, venían unos hombres de Guadix que los compraban y la verdad que se los llevaban por sacos.
Eran los mejores pimientos que había en toda la comarca. Bien estos los vendimos por cientos. Era hermoso como se cogían las sartas de pimientos y empezaban a contar en dos en dos, hasta que llegaban a cien.
Pues con esto dinerillo, a comprarnos la ropa de las fiestas a Guadix. Era la capital de La Peza.

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