Paisanos y seguidores

4 de junio de 2009

la maestra ciruela





Os cuento, este año he ido a ver San Marcos y la verdad da alegria de ver tantas paisanos de fuera que vienen como yo, recordado Lapeza. Como decia la aguela,  las raices que no se pierdan.
Pues ese dia todos nos ponemos muy guapos y nos saludamos con mucho cariño y alegria de verdad, porque eso si, que tenemos buen corazon. Pues una de esas paisanas me dice:”¿tu ta acuerdas de los bolsos que llevabamos cuando ibamos a la aceituna?”
Si, pues eran unas cestitas de mimbre y alli cogia la merienda y pues eramos mas felices que ahora con tanto bolsos, pues eso digo yo.

Yo recuerdo que mis mejores tiempos fueron los que vivimos en Lapeza de jóvenes.

Bien ya empecemos a contar cosas y la verdad que nos faltaba tiempo, pues me dicen estas chicas:”¿ te acuerdas, Maria, cuando nos daban la mantequilla los americanos y haciamos un hollo al pan y la metiamos en medio?. Pues yo me la llevaba al cole y siempre me pillaban y la maestra me daba cada palo en la mano.

Te acuerdas cuando la maestra se iba a hacer los mandaos y siempre dejaba a las mas listas vigilando. 

Pues la verdad, yo creo que eran la mas chivatas, de seguia que venia, yo era la primera que estaba apunta. La Carmelilla la loca y la Maria de Lachon pues dicen:" esto se va a acabar porque la primera vez que nos apuntes, te damos para que te acuerdes de nosotras.

Le dimos una buena zurra a la maestra ciruela, que no sabia de leer y puso una escuela, asi que no hay que ser chivatos nunca, si no quieres que los palos sean para ti.

Bien esta chica es muy sincera, yo creo que se acuerda como yo de lo pasado, pues dice:” es que havia hambre con cojones, mira si habia, que dice que tenian unas vecinas ya mozas y les dice a las niñas:” mirar, vamos hacer unas gachas y nos las comemos aqui en la lumbre”.

Pues dice que les dice:” tu a tu casa y trate lo que tu madre tenga, la harina, tu el aceite, tu los pimientos, en fin lo que le pilleis a vuestras madres, que vamos a poner la salten”.
Pues asi lo hicieron y las gachas ya que estaban hechas. Contaba que ella estaba como los pajarillos, con la boca abierta, pero casi no le daban gachas.

Pues le dicen: ¿que quieres?, si has traido poca harina, pues te toca pocas cucharadas”.

La verdad esa que a pesar de todo, que se era felices, aunque fuera con las gachas, pues la verdad, hay que decir como decia la aguela:” no hay enfermedad que cien años dure”, pues ahora tenemos de todo gracias a Dios, pues antes se te caia un boton guadardalo, si se te ponia algo chico para el que venia después, pero estabamos que daba gloria vernos

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