Paisanos y seguidores

27 de julio de 2014

Zorrilla coronado Rey en Granada

El poeta popular, el poeta nacional por antonomasia, el poeta de poetas – que hasta escribió en verso su discurso de ingreso en la Real Academia Española –, fue en nuestro siglo XIX el vallisoletano José Zorrilla (1817- 1839). La historia de este escritor – autor de dramas legendario y bellas leyendas que en seguida se ganaron el favor de las gentes –, abunda más en tristezas y tribulaciones que en opulencias y alegrías Zorrilla . el pobre, no fue un hombre de suerte. Dos únicas oportunidades de bienestar tuvo y las dos se frustraron lamentablemente. Nombrado director del Teatro Imperial de México, durante el efímero y trágico reinado del Emperador Maximiliano, estando en España reclutando actores para su flamante compañia, le sorpredió la noticia de la revolución de Juárez y el fusilamiento del infortunado monarca, el protector del poeta. Se venía abajo las ilusiones de estabilidad económicas . En el teatro le perseguiría su mala estrella; su obra cumbre , Don Juan Tenorio , la había vendido por unos miles de reales, sin poder ni remotamente imaginar que, al poco tiempo produciría cada año miles de duros con sus representaciones. Cuantiosas sumas de las que el pobre Zorrilla , obviamente, no percibía un céntimo!- Tenía setenta y dos años cuando vino a Granada para ser coronado como primer poeta de España.(Había tenido que pedir prestado dos mil pesetas para el viaje). No había sido facil convencerle para aceptara el homenaje , glorioso atropello, ostentosa apoteosis , contra la cual protesto, porque no ha de ha ceser a nadie hasta después de su muerte , cuando ya la posteridad haya sancionado su derecho a la glorificación. Pero se celebraron los agasajos dispuestos por los organizadores en honor de lírico autor de bellísimos versos dedicados a Granada ; entrada triunfal en la ciudad velada solemne en el Palacio de Carlos V, fiesta inolvidable en el Carmen de los Mártires , donde se hospedaba el poeta, que protestaba en vano ante tantas aclamaciones y entusiasmos. Ni es para mis años- decía modestamente el autor del Tenorio –, ni para mi escasa y desengañada vanidad; y puede parecer a los chuscos que tengo algo de fenómeno expuesto en una feria . Con lo de la corona estuvo de lo más obstinado: Yo no he aceptado mi coronación; solamente me he sometido a ella , es decir a la ceremonia de serme ofrecida, pero no a la imposición de soportarla en la cabeza , estoy resuelto a morir sin dar semejante prueba de soberbia .Sentiría que no se comprendiera mi modesta dignidad... Zorrilla moriría cuatro años después , en la misma precaria situación económica que le había sido propia toda su vida .La gloria popular saboreada en Granada había acabado por hacer mella en este escritor admirable, hombre de enorme sencillez. Sólo así se explica que, sus últimos tiempos cuando determinado satre le apremiaba con la factura de la hechura de un frac, el poeta, acaso en el único asomo de altanería de su vida , respondiera olímpico: Pero cómo ! ¿No se da usted por bien pagado sólo con saber que su frac fue el que llevé en Granada el día de mi coronación.

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