Paisanos y seguidores

29 de julio de 2014

Granada antes de los coches



En la interesante  exposición Granada  a través   de  fotografía  1850- 1978, celebrada  en nuestra ciudad , en octubre  de ese segundo año en el Colegio  de Arquitectos , se exhibió  este histórico  cliché  de la calle  Reyes  Católicos  antes  de monumentalizar  su entrada  desde  Puerta  ,Real , con un ambiente  decimonónico y provinciano .
Un   agradable  nostalgia  nos invade  al asomarnos a este  escenarío  que creemos  que aún  podemos  tocar  de nosotros , pero  que se  hundido  y perdido  para siempre , sin ser absolutamente necesario , que es lo más lamentable, Porque  hubieran sido  compatibles la mayoría  de las  novedades  del progreso  con  las peculiaridades  del caserío  de una ciudad   con legítima  fama  de distinta a todas  las demás .
Así  era el centro  más centro  de la ciudad  hace  más  o menos   cien años .Apreciemos  los detalles  del abigarrado conjunto de fachadas  los clásicos  toldos  volcados  sobre  las aceras  , el rico trabajo  del armazón  que, en la  finca  de la izquierda , espera también  sus barbería   en  el primer  piso  a la derecha , un billar  en la misma  planta  del edificio esquina  a Mesones  Natural mente , la calle  era toda  para el peatón .Tres carruajes , de caballos  desde luego , se divisan  en toda  la fotografía . Coches  particulares  o de alquiler .En medio  de la calzada  un burro con sus  espuertas ; otro , aparcado  por su  dueño  junto a la cera de la  derecha del lector. El vestuario  de la época  en una  riquísima  variedad ; mujeres  con falda largas  , delantales  blancos  impolutos  y pañuelos  a la cabeza ; hombre  tocandos con sombrero  de ala ancha  o de los llamados  bombines , luciendo  sus airosas  capas , redondean  el sabor , la gracia  y el colorido  de la  estampa , cuyo  mayor  atractivo  precisamente  está  en su luz  provinciana .A tenor  de estas  fotografías , saboreamos el ritmo quedo  y sereno  de la vida  de aquella Granada .El tiempo  tenía  otra  medida  en aquel mundo  sin prisas  y con transiciones  casi  insensibles.
Ahora  que  tenemos  llenas  todas la horas  y todos los minutos , ahora  los acontecimientos  y nos  arrastra  la vida  con su  vértigo alucinante, instantáneas como ésta  tan sosegadas , pueden  mover a reflexión. Entre  el humo , el hormigón , el estruendo , el asfalto y la velocidad  de hoy , vemos  cómo  era  la Granada  de ayer , cuando  las casa  eran  eran casas – escribiría  Eugenio Montes –, con número  y vecinos  con evidencia  y límites , humanidad  y padrón, historia  y topografía , medida y emoción. 

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