Paisanos y seguidores

5 de junio de 2012

La verdad es que no me gusta demasiado la cocina.Pasar en día entre cazuelas, cucharas, cuchillos y cazos no es un plan muy atractivo. Además, no se diferenciara acelga de una zanahoria, un paquete de arroz de uno de azúcar, un quilo de cecina de uno de conejo, una botella de aceite de una de linaza. El monitor dio todas las instrucciones: la excusión seria de cincuenta kilómetros , la dirección corría a cargo del cabeza de grupo, los zurrones debían estar provistos de azúcar, bocadillos, duces y manzanas y las cantimploras nunca podrían estar vacías. Llevaríamos cazadoras fuertes, calcetines gruesos y zapatos apropiados para atravesar ciénagas, lodazales y barrizales. Llegaríamos al centro a las cinco y después cocinaríamos una suculenta cena en el campamento.

1 comentario:

Chelo dijo...

No sé si es realidad o ficción lo que nos cuentas, de todas formas espero que estuviese muy rica esa cena. Un abrazo

La Peza y sus leyendas

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