Paisanos y seguidores

12 de febrero de 2014

Teatro Cervantes de Granada




Es sabido  que las compañías   de teatro trashumantes que se formaron en España , y que  subsistieron durante  algunos siglos  por  lo común representaban en corrales  más  o menos  espaciosos .Pero  ha sido  propio de los comediantes  de cualquier tiempo gozar de una  amplia libertad de costumbres , y esto chocaba muchas  veces  con las  prácticas ,  más severas del resto  de la gente . y así, al prohíbirseles trabajar en aquellos  locales  de vecindad, por el  escándalo que a ellos solían llevar, los cómicos  empezaron  a adquirir o arrendar patios con  galerías  para el público y un tablado  sobre  el que representaban sus farsas y tragedias .A los  cuatro bancos en cuadro, con  unas tablas  endebles  encima  y, por todo decorado, una manta vieja, tirada de una a otra  parte  por dos  cordeles , sucedieron los primeros  bastidores  propiamente  dichos En 1574, en .Madrid , se dio otro paso considerable en la mejora de estos  primitivos  teatros : el actor italiano Nicolo Ganassa, que había  alquilado  el ya  célebre Corral de la Pacheca, mandaba cubrir con un tejado  el escenario, poniendo en el resto un toldo para  resguardar de sol o del frío a los espertadores , pues  entonces  las funciones  se daban a las dos  de la tarde , en invierno y a las tres  en verano .De  esta forma, cuando , muchos  tiempo más tarde , se inaguraba en Londres  el teatro Fortune, con un techo que causó general  admiración, la novedad, era vieja en España.
En Granada , al referirse al teatro, hay que evocar con nostalgia el  desaparecido Teatros  Cervantes , el de más dilatada  vida , el más querido, el más popular. El 22 de enero de 1966, noche  que cerró sus puertas  para siempre  el viejo coliseo, ya  había  cumplido siglo y medio de existencia. Inagurado el 15 de noviembre de 1810 con el nombre  de Teatro Napoleón- puesto que  los Franceses  ocupaban la ciudad y ellos , habían rematado la ya  adelantada  construción-, luego cambiaría su nombre  por el Teatro Principal, llamándose al fin , definitivamente , Teatro Cervantes . El fue , en realidad, todo nuestro teatro, Por su significación y por lo que  representaba. Cualquier indagatoria que se hiciera acerca de la  escena granadina  desde  comienzos  del siglo pasado  hasta  el fatídico 1966, acababa con una cita ,una fecha  o una  efemérides del entrañable local de la Plaza  de Mariana Pineda, No es posible citar aquí los hechos  más memorables  que entre  sus muros  sucedieron. Baste  decir  que por  la vieja   sala , que habías  sufrido  diversas  reformas  a lo largo del tiempo, desfilaron las primeras figuras  de todos los géneros  de la escena. El público del Teatro Cervantes  tenía fama de entendido, de exigente ,De ahí que cada actor supiera  que no podía tener  el más  pequeño  e insignificante  descuido, y que para triunfar estaba obligado  avigiolar los matices  más delicados , más finos .En aquella  Granada  donde ,  de las mismas  manera que se frecuntaban los cafés  y las tertulias , se iba al teatro, en el Cervantes  la gente  se citaba como en casa ,El 22  de enero  de 1966, ya  casi a las tres  de la madugada , el telón caía  por   ultima vez en el Teatro Cervantes .La  Banda de  Música  tocó la Marcha Real, mientras  la cortina bajaba con penosa lentitud, En  el escenario, con los actores  granadinos  que acababan de intervenir en la función de despedida , estaba también  todo el personal del viejo coliseo: acomodadores , taquilleras , limpiadoras , tramoyistas ,Nadie  se movió- me dijo un  espectador del momento-, y durante  un buen  rato nos quedamos, desconcentrados  en nuestro sitios

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