Paisanos y seguidores

17 de febrero de 2014

Las ristras de ajos del barrio de San Lazaro



Poco barrios  granadinos  de triste , larga  y vergonzosa  agonía  como el de San Lázaro , irremisiblemente   sentenciado  casi desde  que, a mediados del siglo pasado , la flamante novedad  del ferrocarril hizo sentir la necesidad de una entrada decorosa  a la ciudad por aquella  zona´
La fotografía  que aquí reproducimos  , en la que el mal cuido  dejó  sentir  sus efectos, merece  la pena  porque  nos permite  conocer  , tal como  llegó  hasta  cuya tiempos , relativamente  recientes , el viejo barrio  cuya fundación se remontaba  a los Reyes Católicos , quienes  eligieron  aquella  llanura  no muy  extensa  situada  a  extramuros  en la parte  Norte  de la ciudad , para  acoger  a los moros  menos  dispuestos  a someterse a los cristianos  y a las tropas  encargadas  de vigilarlos .
Decía  Lafuente  Alcántara , que  en aquel primitivo San Lázaro , la autoridad  militar era la única  que se reconocía , con  inhibición de la civil, la cual  no podía  entrar  en aquella  jurisdicción  sin desprendese de las varas , emblema de su  poderío ,
Henríquez  de Jorquera , en sus Anales  cita varias  veces este  arrabal, el mayor de los de Granada  en sitio de lo más llano , sus vecinos – dice son labradores  y panaderos  por los muchos hornos  que  tiene el barrio, cuyo interior  se reparte en siete  calles  de buena  traza  con una  que la atraviesa a todas  que  sirve de crucero y la principal de San Lázaro .
Ultimamente , el barrio , había sido abandonado  a su suerte .Lo ocupaban gentes  muy modestas  dedicadas  en buen numero  a un  menester humilde como ellas  misma ,pero en  el  que se daban una maña  singular. Vivía  o malvivía – de enristrar  ajos .Lo sabía hacer  con una perfección y destreza  poco común . Si el tallo  del ajo  se deja secar es muy dificil manipularlo. O se rompe  o se quiebra. Las gentes  de San Lázaro le echaban  el agua  justa  para hacerlos  manejables , con  los que allí se conseguía  ristras  de ajos  perfectas .Por esto  a San Lázaro  se le llama barrio de los ajos  También  de los  cebolleros.
Fueron  famosa  las rivalidades  entre  los  de San Lázaro  y sus más proximos  vecinos , los de  Real  de Cartuja, por otro bonito  nombre  los gargajosos. Las juventud de uno  y otro barrio  andaba a pedradas limpia  por las calles  y esquinas ,Francisco Izquierdo, en su  inefable libro guerrillas   civiles  de Granada , refiere con  gracia  y sabroso detalle  aquellas sonadísimas  contiendas.
El final  del barrio  de San Lázaro  es tan reciente  que casi resulta  inútil recordarlo .En los últimos  años  40. con  la  desaparición  de la plaza de toros – señala  Julio Juste- y la formación  del territorio  que hoy  conocemos  como  Avenida  de la Constitución , las  amenazas sobre  el destino  del barrio  se hicieron  más  y más  patentes .Ha durado  hasta  hace  poco .Se  dejó morir  olvidándose  su historia  de siglos y su  interés  arquitectónico, que lo tenía , por  ser  simbólicamente  representativo de un momento  y una  etapa  cultural de la evolución de la ciudad , como  escribió Fernando i Fernádez Gutiérrez.  Lo  verdaderamente  culto hubiera  sido  , no sacrificar  lastimosamente  este  pintoresco escenario  urbano , sino  readaptar y mejorar sus viviendas , con los cambios  internos  que cada uno  exigiera. Se optó por lo primero  

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