Paisanos y seguidores

22 de enero de 2014

Farmacia Zambrano Granada




La antigua farmacia Zambrano a comienzos de siglo Entonces el número 32 de la calle Reyas Católicos Ahora el número es el 24. Primitivamente , la botica, como toda la casa en cuyos bajos estaba instalada, había sido propiedad de don Juan López Rubio , el luego emprendedor hombre de negocios , quien , poco después de 1850, la había establecido .En verdad, desde tiempos lejanos había habido una acreditada botica por el Corral del Carbón.
Un curioso recuerdo de tan respetable pasado , el viejísimo almirez de bronce la siguiente inscripción: Soy de don Domingo García , año 1733.

Pero merece la pena detenerse en la Fotografía .Hoy que las farmacias tienen un aire aséptico, transparente , como sus jabones adelgazantes , sus cremas de belleza ,sus chapús y sus alimentos para bebés expuestos atractivamente entre ralites y cromados este añejo clichés casi cien años , nos devuelve a la botica del matraz y el mortero , la botica tradicional, con sus estantes llenos de tarros y frescos rotulados con misteriosos y sonoros latines .En la instalación de esta farmacia granadina no había , habido problemas alguno de materiales la madera de las vitrinas era de la mejor caoba antillana, que para eso aún no se había perdido América del todo: los tarros que contenían los remedios curativos , los llamados albarelos, de porcelana y cristal de las mejores fábricas Tallados y enmarcados en medallones ,los grandes hombres de la investigación contra la enfermedad, desde Galeno .Había sillas para esperar la preparación de las recetas .Y sobre el mostrador , tan suntuosamente trabajador como las estanterías , la ultima novedad en máquinas registradoras , una flamante National, de la Casa Dayton de Ohio, la mejor de la época, con 6.ooo empleados, el año 1900, en que acababa de lanzar al mercado este novísimo modelo .En el techo, del local, la pintura de Morón alegórica de la Farmacia que reproducimos en la otra fotografía .Por cierto que puede verse cómo los angelotes del ángulo superior izquierdo preparan, hasta con desenfado, algo entonces tan complicado como una transfusión
Eran los tiempos de una farmacia copea colmada de tónicos y reconstituyentes , de polvos medicinales y agua milagrosas ( Melisa del Carmen...) tiempos de pomadas elixires y mezclas; tiempos de los vinos quinados de los emplastos más variados de los purgantes y calomelanos, y también de los primeros automóviles ,cuyos dueños se proveería en las farmacias – tanto con mo en la droguerías- de la benzina que servía para la preparación de las gasolina que necesitaban sua flamantes vehículos de motor.
A esa época se refería Vicente Verdú cuando escribió: Ningua farmacia era fiable de por si no incluía la , mano amistosa de quien preparaba el unguento o el jarabe.
Hay que decir que , ejemplarmente conservada por su actual propietario don Diego Zambrano, la antigua farmacia está en nuestros días tal como aparece en la instantánea. Los candelabros que ahora alumbra eléctricamente son los mismos que , antiguamente , habían sostenido lámparas de gas. Mostrador , estantes y colección de recipientes de cristal y porcelana, continúan imprimidos carácter y personalidad a este establecimiento con casi siglo y medio de existencia .Hasta la máquina registradora auténtica pieza de coleciónista- sigue haciendo caja todos los días .En nuestra ciudad actual, condenada a todo lo feo e inexpresivo no abundan los caso de respeto al buen gusto de las instalaciones comerciales de los viejos tiempos , Esta Farmacia Zambrano, igual prácticamente a como estaba hace cien años , es una excepción en la vulgaridad que nos abruma.No sorprende que más de un turista haga un alto en su camino para fotografiarla

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