Paisanos y seguidores

24 de noviembre de 2010

Pasado y futuro en La Peza

Naturaleza, agua, bosque y montaña son los protagonistas en una localidad con un pasado rico, en un municipio clave en su encargo de custodiar el camino entre Granada y Guadix, un pueblo situado a unos 60 kilómetros de la capital y cuya posición estratégica como vía de paso entre la comarca y la ciudad han estado estrechamente ligados a su avance. La Peza, cuyo nombre deriva del término lápice, que significa piedra, tiene una historia y una tradición que aún llegan hasta la actualidad y que se siguen recordando en sus calles, con celebraciones y conmemoraciones de momentos que le hicieron un hueco en la Historia.

Con menos de 1.500 habitantes el municipio resulta un lugar ideal para descansar, aunque al mismo tiempo en sus calles se puede acceder a casi cualquier tipo de servicio. El visitante podrá disfrutar de su gastronomía tradicional al tiempo que queda entusiasmado con los rasgos árabes que aún se conservan en su entramado urbano así como de los numerosos edificios monumentales. Pero es que además la localidad, que cuenta con más de cincuenta kilómetros de pistas forestales, es un lugar ideal para los amantes de los paisajes naturales y de prácticas como el senderismo. Su situación en el parque natural de la Sierra de Huétor y frente a la cara norte de Sierra Nevada constituye en su principal atractivo, dotándolo de un entorno envidiable en el que el viajero podrá perderse, huyendo del ruido.

Las leyendas e historias corren al lado del avance de este municipio de tradición carbonera, en el que se dice que estuvieron los mejores carboneros de Andalucía. El carbón trae a la memoria de los lapeceños una figura ilustre, que para ellos encarna el carácter de los habitantes de este pueblo, la de Manuel Atienza, conocido como el alcalde carbonero, y que según cuentan tuvo un papel fundamental en la resistencia de esta localidad a la invasión francesa a principios del siglo XIX. Alrededor de estos hechos, como suele ocurrir con este tipo de gestas, existen numerosas leyendas, pero sea como fuere, el municipio ha conmemorado los doscientos años de esta batalla, que se ha recreado en las calles del pueblo, y que recuerda a los habitantes que el carácter luchador fue lo que logró que La Peza haya podido llegar hasta estos días.

En la actualidad la agricultura no tiene un peso muy importante en la economía del municipio, aunque siguen estando presente cultivos como el olivar o el almendro. Asimismo durante algún tiempo el sector de la construcción ha tenido una incidencia relativa en este pueblo de la comarca accitana, y ha ayudado tanto a su crecimiento como a su enriquecimiento, aunque en la actualidad se encuentra más paralizado. El sector servicios emplea también a bastantes lapeceños, en muchos casos fuera de la localidad. Por otra parte el turismo comienza ahora a despuntar, los alojamientos rurales parecen una buena alternativa para diversificar la economía y aprovechar de forma sostenible los ricos recursos naturales con los que cuenta el municipio. La fauna de la zona, que ofrece a los viajeros la posibilidad de ver de cerca jabalíes o cabras montesas supone también un atractivo añadido para este municipio. A ello se unen las buenas comunicaciones por carretera desde la capital y la cercanía de otras localidades como Guadix que completan la oferta turística de una zona muy rica en patrimonio cultural y natural.

El desarrollo de esta población se mantiene estable a pesar de las dificultades y el paso del tiempo y para la mayoría de los lapeceños, orgullosos de su pasado y raíces profundas, es un lugar ideal para vivir


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La Peza y sus leyendas

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