Paisanos y seguidores

10 de diciembre de 2009

un puñado de salvado y un poquito de aceite caliente



Os cuento una melecina que nos hacia la aguela cuando estabamos malos.

Pues cuando se tenia las anginas, que era frecuente porque antes estabamos siempre con la garganta acuestas, la aguela cogia un puñado de salvado y un poquito de aceite y lo calentaba bien, pues despues lo liaba en un periodico y te lo ponian en el cuello para que se quitara las anginas.

Era melecina santa, pues después en la cama podian comer las gallinas, cuando el peridiodico se movia era gracioso, salvado por todos lados, pero daba resultado

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